Yo agradezco a Dios por permitirme ver, aprender y servir. Hemos ayudado a una familia por 10 años, pero este fue mi primer año que llego a conocerlos. Este viaje hará un inquebrantable lazo entre nuestras familias. Considero que la ayuda que les brindo no es nada en comparación al regalo de amor que ellos dan a mi esposa y a mí. Yo agradecí a Dios todos los días que estuve aquí por permitirme conocerlos.
El estar aquí, ha tocado mi corazón de una manera diferente desde visitar a los ancianos y auspicio hasta construir casas. Dios ha despertado el Espíritu Santo en mi de una manera que nunca he experimentado, todo esto gracias a Dios.
La semana culmino con la misa más maravillosa en un congreso religioso que asistí.
Ruego para que pueda volver el próximo año.
Bendito sea Dios!