Aimee
(
Marzo 2011)


Participar en el viaje de misión a Perú en la primavera de 2011 fue la experiencia más increíble y conmovedora. Mi corazón se conmovió más allá de las palabras para amar a mi prójimo, tanto en el Perú y de vuelta a casa en Oklahoma. La imagen de la pobreza que se veía era tan real, pero aún más inconmensurable era la imagen de la fe pura, el amor, la esperanza y la comunidad. yo seré  cambiado para siempre por la experiencia que tuve. Tomar  los adolescentes en esta misión también fue una bendición y me llenó de esperanza. Ser capaz de ser testigo del  crecimiento de su  corazón y de entender   el mundo , la pobreza y de la fe que  fue muy conmovedora, Ellos han ganado mucho, y sé que ya quieren regresar a nuestra familia en el Santísimo en Piura!

Gracias por todo lo que ustedes hacen,
Bendiciones,

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